Frazadas y Mantas

¿Cómo lavar correctamente las frazadas y mantas?

Asegurarte de qué material están hechas

Antes de lavar, verifica las etiquetas de cuidado para seguir las instrucciones específicas del fabricante. Por lo general, muchas mantas y frazadas pueden lavarse en la lavadora con un ciclo suave con agua fría o tibia. En este caso, utiliza un detergente suave y evita el uso de suavizantes de telas, ya que pueden dejar residuos que disminuyen la suavidad de la tela.

Cuidado con el secado

Después del lavado, sécalas al aire libre o en secadora a baja temperatura. Evita el calor excesivo, ya que puede dañar las fibras y reducir la vida útil de tu manta o frazada. Si tienes la opción, utiliza el ajuste de secado delicado.

Almacenamiento adecuado

Cuando no estén en uso, guarda tus mantas y frazadas en un lugar limpio y seco para evitar la acumulación de polvo y humedad. Las bolsas de almacenamiento transpirables son ideales

Cuidado especial para materiales específicos

Si tienes mantas o frazadas que estén hechas de materiales especiales como lana o tejidos delicados, presta especial atención a sus necesidades de cuidado. La lana, por ejemplo, puede encogerse con el calor, así que es mejor lavarla a mano con agua fría y secarla al aire sobre una superficie plana.

Si sigues correctamente estas instrucciones, tus mantas y frazadas seguirán brindándote confort y calidez durante muchas temporadas. Recuerda, el cuidado prolonga la vida útil de tus textiles favoritos, permitiéndote disfrutar de su suavidad y abrazo reconfortante durante mucho tiempo.

5 Tips para preparar tu cama como un profesional

Para vestir a la reina de la habitación deberás tener en cuenta cada uno de sus accesorios: cubrecolchón, el juego de sábanas, la frazada, el edredón, acolchado, cubrecamas, almohada, cojines o almohadones y hasta el pie de cama.

1- Fiel a tu estilo.

Tal como dice el dicho "sobre gustos no hay nada escrito". Por lo tanto, el sitio en el que pasas una gran proporción de tu vida, tu gran refugio de descanso y relax, deberá tener los colores, las texturas, los diseños de los juegos de sábanas y los cobertores que te den bienestar. Eso sí, una cama profesional entra también por los ojos, no puede estar desarmada, arrugada y debe combinar con el estilo del dormitorio y su mobiliario y accesorios.

2- Calidad.

Invertir en ropa de cama es una decisión por demás acertada. Cuanta mayor sea la calidad de los juegos de sábanas y la ropa de abrigo de la cama que escojas y el cuidado que le des, mayor tiempo durará. Además, no te olvides que en esta nota tratamos de acercarnos al ideal de una cama vestida como la de las publicidades.

3- Comodidad y confort.

Hay quienes disfrutan de descansar con peso sobre su cuerpo y eligen acolchados pesados, otros que sufren de calor y los prefieren livianos. También hay quienes adoran las sábanas de algodón, poliéster o seda y quienes deben evitar compuestos por plumas por cuestiones de alergia. Entre tantas opciones de telas, seguro encontrarás la ideal para vos. Un tip importante: para un buen armado de la cama es fundamental la sábana ajustable, ya que posee elástico que se fija al colchón.

4- Atento al clima.

Para las 4 estaciones existen juegos de sábanas y cubrecamas adecuados. Si bien muchos de los clientes prefieren fundas nórdicas, acolchados, mantas, edredones y frazadas, dependiendo de la temperatura del ambiente serán los indicados.

5- En armonía.

Si quieres que tu cama se vea tan impecable como en un hotel o en las publicidades, deberás hacer el esfuerzo de atender a su armado extendiendo bien las sábanas planchadas y ajustándolas bien adentro del colchón, estirando bien los cubre almohadas, colocando la frazada, el edredón, el acolchado o el cubrecama bien estirado y acariciando con tus manos extendidas para que no queden pliegues. Por último coloca los almohadones o cojines y el pie de cama.

Almacenamiento adecuado

Cuando no estén en uso, guarda tus mantas y frazadas en un lugar limpio y seco para evitar la acumulación de polvo y humedad. Las bolsas de almacenamiento transpirables son ideales para protegerlas del polvo mientras permiten que respiren.

3.Cuidado especial para materiales específicos

Si tienes mantas o frazadas que estén hechas de materiales especiales como lana o tejidos delicados, presta especial atención a sus necesidades de cuidado. La lana, por ejemplo, puede encogerse con el calor, así que es mejor lavarla a mano con agua fría y secarla al aire sobre una superficie plana.

Si sigues correctamente estas instrucciones, tus mantas y frazadas seguirán brindándote confort y calidez durante muchas temporadas. Recuerda, el cuidado prolonga la vida útil de tus textiles favoritos, permitiéndote disfrutar de su suavidad y abrazo reconfortante durante mucho tiempo.