Cafetera
7 consejos para preparar el mejor café en casa
1. Compra buen café natural
Hay diferentes variedades de Cafetera pero las más consumidas en todo el mundo son dos: arábica y robusta. El arábica contiene menos cafeína y proporciona un café más suave con aromas afrutados. Los robustas tienen más cuerpo, son algo más amargos, concentran una mayor cantidad de cafeína y se suelen percibir como más fuertes de sabor. También se pueden encontrar mezclas de ambas
2. Apuesta por el café en grano
Los granos de café son una materia prima delicada que empiezan a perder propiedades cuanto más procesados están. Por eso es conveniente comprar café en grano para molerlo en casa, ya sea con una cafetera automática o con un molinillo que compremos aparte. Si es manual, mucho mejor, aunque un buen molinillo eléctrico siempre será mejor que comprar café molido.
El café comienza a liberar sus aromas desde el mismo momento en el que se muele, perdiendo así sabor. Además le afectará más el contacto con la atmósfera, el aire y la luz. Es una pena comprar buen café que a los pocos días ya habrá perdido parte de sus aromas y de su cuerpo por estar molido antes de tiempo.
3. Busca siempre el café más fresco
No solo conviene moler los granos al momento, también es recomendable adquirir el café más fresco posible. Cuando menos tiempo haya transcurrido desde que ha sido cosechado, secado, transportado y tostado, mucho mejor.
Por supuesto, es clave que se nos pueda asegurar que el tueste de los granos es diario, para llevarlos lo más frescos posibles a casa. También deben estar bien conservados, nunca hay que comprar café que está expuesto al aire o a la luz, pues aunque todavía no haya sido molido los agentes externos también afectan a su calidad.
4. Adapta el grado de molido
Para ajustar mucho más la perfección es necesario prestar atención al grado de la molienda. Con el molido de los granos de café lo que buscamos es facilitar la extracción mediante la infusión, por lo que deberá ser distinta según el método de preparación.
Nosotros no tenemos que complicarnos demasiado en casa. Es suficiente con saber que, cuanto más tiempo pase el café en contacto con el agua, más grueso deberá ser el grano. Por ejemplo, para procedimientos de filtrado que requieren más de 5 minutos, buscaremos una molienda gruesa, mientras que las cafeteras expreso o italianas requieren un grano más fino. También se puede jugar para ajustarse al gusto personal.
5. Presta atención al agua
El otro ingrediente fundamental para preparar un café es el agua, y no deberíamos tomarla a la ligera. Es la base de la infusión y debería ser de la mejor calidad posible, ya que un agua mala puede estropear cualquier preparación. Y jamás hay que usar agua caliente para acelerar el proceso, debe calentarse de forma gradual para no afectar al proceso natural de infusión.
Elige agua mineral en la medida de lo posible, o al menos que no sea un agua dura. No debe presentar olores extraños, debe ser totalmente transparente y mejor de mineralización débil. Si es un agua que al beberla te sugiere alguna nota de sabor, mejor desecharla. La temperatura debe ser siempre constante, y en los procesos manuales, se recomienda echar el agua justo antes de entrar en ebullición.
6. Sirve el café al momento
Si quieres estropear un buen café, deja que se enfríe y vuélvelo a recalentar en el microondas hasta que humee. Obviamente, no te recomendamos que lo hagas, salvo que solo busques una dosis de cafeína y no te importe disfrutar de verdad de una buena taza. De nuevo, es importante la máxima frescura, también a la hora de degustar la bebida. Sin quemarte, claro, pero el café siempre recién hecho.
En el momento en que se enfría ya no podremos apreciar el café en su punto máximo de aroma, cuerpo y sabor, y además perderá la crema. Hay una excepción a esta regla, por supuesto, solo cuando vayamos a preparar cafés fríos o con hielo. Tan importante como la temperatura de infusión es la de servicio, igual que ocurre con la comida.
7. No te olvides del mantenimiento y la limpieza
Muchas veces la clave detrás de un mal café de bar está en la mala limpieza de la máquina, o un mantenimiento descuidado de la misma. En casa, sin importar la cafetera que tengamos, no deberíamos olvidarnos nunca de ciertos cuidados básicos. Nada de dejar los posos de café en la cafetera italiana hasta el día siguiente, o dejar que se acumule suciedad en los depósitos.
Como cualquier otro utensilio de cocina, la cafetera debe limpiarse correctamente después de cada uso, y usando los productos adecuados. Las máquinas automáticas además requerirán descalcificaciones periódicas y otros cuidados concretos que indican los fabricantes. El mito de que una cafetera sucia "veterana" dará mejor café es totalmente falso. Si no la limpiamos se corre el riesgo de afectar al sabor del café y de que obstruyan sus componentes.